miércoles, 9 de junio de 2010

El Taj Mahal




El Taj Mahal está considerado como uno de los edificios más bellos del mundo.
En el siglo XVI, Babur, descendiente de Gengis Khan y de religión islámica, fundó la dinastía mogola, vocablo persa que sustituye a “mongol” para eliminar las connotaciones negativas que tenía esta palabra.
La construcción de los edificios se concebía en torno a un eje dominante de oración, orientada hacia La Meca, la ciudad santa del Islam.
Cada uno de los sultanes mogoles edificó un grandioso palacio ya que era costumbre que después de su muerte se transformara en su sepulcro y en el de sus esposas.
Estos mausoleos, construidos en mármol, tenían entradas monumentales a las que se accedía tras recorrer largos jardines. Entre todos estos mausoleos, el más emblemático es el Taj Mahal.

Fue construido en Agra, al norte de la India, por mandato del emperador Shah Jehan, en memoria de la más amada de sus esposas, Muntaz Mahal.
Según la leyenda, Muntaz le pidió a su esposo que construyera un monumento que simbolizara la belleza de su amor cuando ya estaba en su lecho de muerte.

El edificio empezó a construirse hacia 1632 y terminó en 1643. En su edificación participaron mas de 20.000 obreros.
Se dice que cuando el edificio estuvo acabado, Jehan ordenó cortar la mano del maestro de obras para impedir que pudiese repetir una obra semejante.

El complejo de jardines tiene una planta rectangular de 580 metros de largo por 305 de ancho. En el centro de este rectángulo se sitúa un jardín cuadrado de 300 metros, cuyo eje principal se extiende de sur a norte, desde la puerta hasta el mausoleo.
Originalmente, el jardín estaba compuesto por multitud de flores y árboles exóticos, todos ellos en disposición geométrica y perfectamente simétricos. Así, el número cuatro, número sagrado en el Islam, fue la base de todo el diseño.

Los canales, símbolo de los cuatro ríos del paraíso, tenían fuentes y estaban rodeados de cipreses. Estos canales se cruzan en el centro formando un estanque de nenúfares en mármol blanco, algo elevado del suelo, lo que simboliza el alKawthar, el estanque celestial de la abundancia mencionado en el Corán. Esto fue pensado para que el mausoleo se reflejara en sus aguas.

La mezquita y jawab estaban realizados en arenisca roja, que contrasta con la blancura del mármol de Makrana del mausoleo, elevado sobre un plinto de mármol de siete metros de alto. Un talud de piedra protege al jardín de la erosión del río.

De planta cuadrada, el mausoleo tiene cuatro fachadas idénticas, con esquinas achaflanadas y un impresionante arco de 33 m de alto en cada una de ellas.
La hermosa cúpula situada sobre el salón central se levanta sobre un tambor rodeado de cuatro torres octogonales, cada una rematada por un pequeño pabellón cupulado.

La decoración geométrica y floral, con incrustaciones de lapislázuli, coral, ámbar y jade, enmarca todos los vanos del edificio y se completa con versículos del Corán incrustados en piedra negra.
El material con el que se construyó es el ladrillo forrado de placas de mármol blanco, cuyo tono cambia según la luz del día, creando así una sutil variación que produce una sensación de tranquilidad.

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